La primera Carrera Diario ESTO, parte del Circuito Running OEM, llegó a Paseo de la Reforma con tres distancias —5K, 10K y 21K—, una bolsa económica atractiva y el reto natural de toda carrera debutante: demostrar que puede volver a convocar a los corredores capitalinos.
Y sí, hubo detalles por corregir. Pero también una ruta distinta, buena seguridad, hidratación suficiente, una playera de excelente calidad y una medalla que no se quedará como pieza solitaria en el cajón.

Entrega de paquetes: rápida, con activaciones y una playera que sí se siente buena
La entrega de paquetes se realizó el sábado previo a la carrera. Al llegar temprano, el trámite fue ágil y sin la clásica fila que hace pensar que uno está formado para sacar pasaporte y no para recoger un número.
Además de las muestras de los patrocinadores, hubo una dinámica sencilla pero con intención: los asistentes podían escribir un mensaje motivacional en un listón. La idea era colgarlos posteriormente en la ruta para que los corredores los leyeran o los tomaran durante la competencia.
El paquete destacó especialmente por su playera, fabricada por Nemik. La tela se siente muy bien y está por encima de lo que muchas carreras entregan por puro trámite. Aquí no parece que alguien haya comprado un costal de tela delgada y le haya estampado un logo cinco minutos antes.
También vale la pena recordar el precio final: aunque originalmente la inscripción rondaba los $900, la promoción del 50% se mantuvo hasta el cierre y muchos corredores pudieron entrar por $450. Bajo ese precio, la relación entre lo entregado y lo pagado fue bastante buena.

Salidas escalonadas y una mañana con retraso controlado
La cita estaba marcada a las 06:00 horas, aunque las salidas comenzaron unos minutos después. Los corredores del 21K arrancaron a las 06:10; el 10K salió cinco minutos más tarde y el bloque de 5K partió aproximadamente a las 06:20.
No fue un retraso dramático, pero sí un punto a considerar.
Así fue la ruta del 5K
El recorrido del 5K inició sobre Anatole France, a un costado de Campo Marte. Originalmente se contemplaba una salida a la altura de la Estela de Luz, pero los festejos del 13 de septiembre obligaron a modificar la ruta durante la última semana.
Desde Anatole France, los corredores tomamos Paseo de la Reforma rumbo a Constituyentes. Pasamos junto a la Fuente de Petróleos y retornamos por Prado Sur. El primer kilómetro apareció a la altura de Ferrocarril de Cuernavaca.
Después volvimos a pasar por la Fuente de Petróleos para llegar al kilómetro 2, cerca del Auditorio Nacional. Entonces la ruta dejó Reforma para tomar Rubén Darío; metros adelante vino una vuelta en “U” y, poco antes de entrar al túnel de esa vialidad, apareció el kilómetro 3.
El trayecto continuó hasta conectar con Calzada Chivatito. Ahí se separaron las distancias: mientras los corredores de 10K y 21K siguieron hacia Molino del Rey, quienes íbamos en 5K retornamos rumbo a Reforma.
De vuelta en la avenida llegaron los listones con frases motivacionales y algunos premios. Fue un buen detalle en una ruta que, pese a sus vueltas y retornos, ofreció una variante distinta a los recorridos de Reforma y Chapultepec que ya conocemos de memoria, casi como si fueran la tanda de comerciales de una carrera capitalina.
La meta estuvo nuevamente en Anatole France, donde no faltó el clásico sprint final: ese momento en que uno descubre reservas de velocidad que convenientemente habían permanecido escondidas durante los kilómetros anteriores.

Hidratación, seguridad y el punto que deben corregir
Los puntos de hidratación estuvieron bien distribuidos. Los cierres viales y la seguridad también fueron bien llevados, algo importante en una zona donde cualquier descuido puede convertir una carrera en una visita guiada al tráfico de Reforma.
La señalización, en cambio, fue regular. Hubo corredores de 5K que siguieron de largo y terminaron haciendo 10K, pese a que había staff indicando el recorrido. No basta con poner personas en una bifurcación: deben ser visibles, anticipar la división y dar instrucciones claras. Un 5K involuntariamente convertido en 10K puede ser una gran anécdota, pero no debería venir incluido en el paquete.
En la meta se entregó un kit de recuperación con electrolito, botella de agua y una bolsa con plátano: lo necesario para empezar a negociar la paz con las piernas.
Una medalla con continuación
La medalla de esta primera edición tiene un atractivo adicional: es coleccionable. Será la primera de tres piezas que, al reunirse, formarán el logotipo de la Organización Editorial Mexicana.
No es razón suficiente para inscribirse si la carrera no te convence —nadie debería correr solo por acumular fierros—, pero sí es un buen incentivo para quien quiera seguir la serie del Circuito Running OEM.

Resultados oficiales: los más rápidos del Circuito Running OEM CDMX

¿Vale la pena repetir la Carrera Diario ESTO?
Sí. El cambio de ruta de última hora pudo haber salido mal, como suele ocurrir cuando una carrera mueve piezas a pocos días del evento. Sin embargo, en este caso aportó variedad y buena parte de los corredores disfrutó el recorrido.
La organización debe mejorar la señalización en las divisiones de ruta; ahí no hay mucho que discutir. Pero, considerando que fue su primera edición, el resultado general fue positivo: seguridad, hidratación, cierre vial, kit, playera y ambiente estuvieron bien resueltos.
La Carrera Diario ESTO dejó una buena primera impresión. Si en futuras ediciones ajustan esos detalles de orientación y mantienen el nivel del paquete, la bolsa de premiación y la colección de medallas, tienen argumentos serios para hacerse un lugar fijo en el calendario capitalino.
Porque la primera vez siempre sirve para aprender. Y esta, por lo visto, no salió nada mal.
